Si los frenos no funcionan o se han cortado luego de haber sido dañados, será necesario controlar (pilotear) el parapente mediante un método alternativo. Hay dos formas mediante las cuales es posible controlar al parapente sin utilizar los frenos. Mediante cualquiera de estás formas es posible lograr un aterrizaje sin grandes sobresaltos.
1.- Control del parapente mediante el desplazamiento del cuerpo. Este, que es un método habitual de vuelo es una buena forma de mantener al parapente en dirección si ya no podemos utilizar los frenos. La desventaja es que no nos permite controlar los adelantos de la vela. Si el arnés va bien abierto se facilita el uso del cuerpo pero la silla se mueve, entonces, bastante más que si fuera cerrada o cruzada.
2.- Control del parapente mediante las bandas traseras. En la gran mayoría de los parapentes resulta bastante efectivo este método; controlando mediante las bandas traseras (elevadores) se puede, además, evitar que la vela adelante. El control obviamente resulta menos efectivo que con los frenos y hay que tener especial cuidado de no llevar la vela a "stall". Esto sucede porque las bandas traseras actúan sobre una superficie mayor y más interior de lo que lo hacen los frenos sobre la vela.
En la práctica si se cortan los frenos o están enredados y no es posible utilizarlos el piloto utilizará uno de estos dos métodos o la combinación de ambos y se preocupará de realizar un aterrizaje lo antes posible.
Algunas veces los frenos pueden estar enredados en su base y no es posible tirar de ellos; pero simplemente tomando la línea del freno directamente, sobre el punto donde se encuentra enredada, se puede continuar volando sin problemas y entonces solucionar ese enredo.
Lo más importante: No desesperarse, no perder el control de la situación, preocuparse primero de controlar la dirección del parapente y luego ver el problema real y buscar la mejor solución. La mayoría de las veces hay bastante más tiempo del que el piloto supone