El Relato de Ramón Morillas
En alrededor de 4 horas de vuelo conseguí superar los 5000 metros y después gracias a los fuertes vientos del norte que formaban ascendencias de onda pude remontar a 6102 metros, es nuevo record mundial, el anterior es también mío, 5414 en Tenerife.
Se han enviado a la FAI (Federación Aeronáutica Internacional) toda la documentación para su validación. Aunque la máxima altitud medida por el GPS (MLR) son 6.112 m; el barógrafo Braünninger IQ Competición marco 5.917 m esto es debido a que trabaja con la presión atmosférica. Será competencia de la FAI decidir cual de las dos marcas homologa. Si homologara la marca de 6112 m, también, tendríamos el record mundial de velocidad a los 6.000 m que era mi intención.
Los momentos más duros del vuelo fueron al pasar desde la Alpujarra hacia el Pico del Caballo; ya que, el viento me venia desde la montaña y era de Norte fuerte (+ 35 km/hr). Me costó bastante trabajo llegar a las caras bien enfrentadas del Veleta, con una velocidad suelo entre 5 y 10 km/hr. Varias veces estuve a punto de parar el vuelo; pues, veía muy difícil pasar de los 4.000 m. Al fin, después de casi 4 hrs volando pude empezar a volar en la ascendencia dinámica en la zona llamada "El Corral del Veleta" (Veleta - Mulhacen - Alcazaba). En esta zona conseguí superar los 4.500 m y me dirigí un poco más al norte hacia el sotavento del último 3.000 de Sierra Nevada, Picon de Jerez; ahí empecé a ubicar las primeras ascendencias de onda y, aunque, lentamente, se subía muy constante (o.5 m/seg).
Lo más difícil en este tipo de vuelo es ubicar la ascendencia y no perderla. Conseguí llegar a los 5.000 m y, luego, a los 5.500 m. Perdí en varias ocasiones la onda y cada vez, era más difícil encontrarla. Viento en cola, volaba a 95 km/hr; a esa altitud, el frío te va calando y la falta de oxigeno va mermando tus facultades. La ultima vez conseguí remontar, el GPS marcó una máxima de 6.112 m, pero seguía viendo el barógrafo al que le faltaba 80 m para llegar a los 6.000m.
No sé si perdí la ascendencia o si se acabó, pero llevaba más de 1 hora por encima de los 5.500 m, de la cual más de 45 minutos a más de 6.000 m. Por supuesto, las manos hacía mucho rato que no las sentía y los pies tampoco. En este momento, decidí que tenía que bajar y tuve la mejor sensación de todo el vuelo: un poquito mas arriba de mi, que casi podía tocarlos, estaban los cirros. Estas nubes de las que tanto hemos hablado, estudiado y observado; y ahora, estaba con mi parapente al lado de ellas. Impresionante.
PD. Todavía tengo los dedos de las manos medio dormidos, pies y manos congelados.......
Publicado en Parapente.net
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